lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexiones en torno al contexto de la Formación Pedagógica

Reflexiones en torno al contexto actual de la
Formación Pedagógica en Historia y Ciencias Sociales: Desafíos para el proceso de la formación disciplinar


1. La necesidad de la formación disciplinar acorde al escenario educacional y los problemas actuales para la implementación del currículum escolar en el marco de la actual Reforma

De acuerdo a los actuales criterios relativos a las necesidades emergentes del proceso de formación inicial de docentes, debemos tener en cuenta que es imperativo posibilitar un proceso formativo tendiente a alcanzar una preparación profesional que permita al estudiante el despliegue de capacidades, destrezas y competencias en el marco de las Ciencias Pedagógicas, siempre en concordancia con una formación disciplinar que integre tales saberes. Es así como, a nuestro entender, la formación disciplinaria es una instancia de especialización, cuyos contenidos conceptuales no deben desvincularse de las necesidades formativas y de los lindes curriculares propios del área educativa que deslindan las Ciencias Sociales y Humanas.
Se hace imperativo entonces, en este marco, promover una formación disciplinar, esto es, la especialización en las Ciencias Humanas, que comprenda dominios epistémicos, conceptuales y contextuales propios de este campo de conocimientos, pero siempre en relación al saber pedagógico, con el fin de promover competencias didácticas integradas al ejercicio sistemático (pensamiento complejo) de reflexión disciplinar y del pensamiento educativo. De este modo también adecuamos este proceso formativo a las demandas de la Sociedad de la Información, sobretodo al promover un proceso de profesionalización en la docencia que va aparejado con una profundización en algún campo temático y disciplinar, cuya característica concensuada y fundamental es su permanente actualización y el ejercicio eficaz de formación progresiva que incremente las capacidades profesionales de las personas.
El proceso de formación disciplinar, de modo independiente al de la formación pedagógica, exige la realización de un proceso de capacitación en torno a la formación de competencias disciplinarias inherentes a cada quehacer investigativo y que permiten al estudiante vincularse a una comunidad científica que, en cierto modo, posee un lenguaje común (tecnolectos), intereses en común y poseen una comunión de objetivos en relación a su propia acción social; cuestiones que deben hermanarse a habilidades didácticas que permitan la adecuada enseñanza, socialización y decodificación de los contenidos disciplinares. De aquí que la formación disciplinar, por su especificidad, debe dar cuenta tanto de la progresión del conocimiento y de los avances investigativos, como de una adecuada, actualizada y pertinente visión de la propia disciplina en un sentido multidisciplinario, transdisciplinario y holístico.
Lo anterior es particularmente demandante en el plano de las Ciencias Históricas, donde aún persiste una valoración, de raíz decimonónica, al trabajo puramente comprensivo y memorístico, relevando la minucia y la erudición; práctica en la que habitualmente se ha despojado la formación en historia e historiográfico del desarrollo formativo de habilidades sociales; de sentido social, de marcos éticos y del real sentido sociocultural de estos quehaceres. En efecto, una de las incoherencias que muestra sistemáticamente la formación disciplinar dentro de los procesos de formación inicial de docentes en las universidades nacionales, es su autoreferencia respecto de sus intereses problemáticos disciplinarios y su profundo divorcio de las necesidades educativas del país, entendiendo esto último como su desvinculación crónica del Marco Curricular y de los Planes y Programas ministeriales.

Los programas de formación disciplinar dejan en manos del ámbito de la formación pedagógica la formación de competencias didácticas tendientes a la enseñanza de los contenidos conceptuales propios de la disciplina. En este sentido, las Ciencias Sociales y de la historiografía dejan pendiente su tarea en torno a la producción de conocimiento social, y este vacío es “delegado” a los propios docentes de esta área, que se transforman en los encargados de desarrollar una adecuada transposición didáctica de los contenidos conceptuales de estas disciplinas, muchas veces sin las herramientas apropiadas para conseguir buenos resultados en este empeño. Las necesidades que surgen de estas falencias no se suplen por los cursos de Didáctica de la Especialidad, que con regularidad se acotan a un semestre. Se requiere una permanente proyección didáctica de los contenidos disciplinaros, en toda su diversidad y de acuerdo a sus complejidades, con el fin de posibilitar su transformación en conocimiento social comunicable (transmisible) mediante una acción pedagógica coherente, inspirada en las teorías del aprendizaje contemporáneas. Este aspecto es una de las claves en torno a los serios desafíos que encierra la enseñanza de las Ciencias Sociales, particularmente cuando sus contenidos conceptuales tienden a presentar problemas de pertinencia, actualización y profundidad, generándose un distanciamiento cada vez más sensible entre los currículum de formación del profesorado y los alcances conceptuales del propio currículum escolar y sus necesidades formativas, todo ello en el marco del incremento de exigencias al escenario educativo por las necesidades y desafíos que impone la actual Sociedad de la Información, y de modo particular, por los requerimientos del actual proceso de acreditación de la CNA.

2. Problemas en la especialización disciplinar en el proceso de formación inicial del profesorado ante los desafíos de la Sociedad de la Información

El proceso de la especialización disciplinar debe enfrentar la demanda impuesta por la Sociedad de la Información, tendiente a desarrollar procesos formativos cuyos contenidos conceptuales sean actualizados y pertinentes, y a la vez, que promuevan competencias procedimentales que habiliten a los estudiantes en la administración, selección y búsqueda de información.

También esta formación disciplinar debe comprender la promoción actitudinal e intelectual de la formación permanente, para enfrentar la rápida obsolescencia del conocimiento y las transformaciones vertiginosas en el mercado del trabajo y en la cultura contemporánea. En un diagnóstico general, podemos mencionar algunos aspectos en este proceso de transformación que ha tensionado tanto el proceso de formación inicial del profesorado como al quehacer de las Ciencias Sociales en su conjunto:

• El aumento del nivel de exigencias para integrarse en la sociedad del conocimiento, sobre todo mediante la demandas de nuevas competencias (sociales, culturales y tecnológicas) que en su ausencia generan marginación y exclusión.

• Una crisis persistente de los contenidos formativos, que rápidamente quedan obsoletos ante el avance del progreso científico-técnico. Aparece estratégica la capacidad individual de aprender a lo largo de la vida, incrementando sus habilidades adaptativas.

• La demanda en el escenario educativo de lograr un aprendizaje socio-culturalmente significativo y de calidad, lo que impone un desafío al propio conocimiento disciplinar, tanto en el logro de habilidades de producción de conocimiento, como de destrezas tendientes a procurar su selección en pertinencia y calidad.

• El cambio de paradigma educativo, centrado no ya en el docente y la escuela, sino en el sujeto aprendiz y en su contexto sociocultural.

En este sentido podemos observar un cambio dramático en la evaluación de los sistemas educacionales, y en última instancia, en los propios individuos, dado a que el punto de interés en la evaluación del capital humano se ha movilizado desde la cualificación del “tener” a la situación de las competencias efectivas del “ser”. Por tal situación, la formación disciplinar debe, forzosamente, dejar de ser una instancia de entrega puramente de conocimientos conceptuales, y pasar a ser un escenario de formación de competencias disciplinares que tenga como referentes los aspectos antes mencionados y de demandan de las instituciones educativas una mayor preocupación por sus procesos de formación de docentes.


3. El desafío de la actualización disciplinaria en las Ciencias Sociales y Humanas

Como lo mencionamos, la crisis de los contenidos formativos, producto de su vertiginosa obsolescencia también afecta a las Ciencias Sociales. Su enseñanza debe dar cuenta de la progresión de su conocimiento disciplinar y debe recoger los nuevos aportes. A esto se le agregan nuevos desafíos socioculturales relativos a la formación y la habilitación de los individuos como sujetos impregnados de la cultura democrática contemporánea. Hay una idea persistente en el trabajo de la enseñanza de la historia en torno a que las obras “clásicas” perduran en el tiempo y su aporte siempre es vigente y valedero. Sin embargo, la utilización de obras de décadas pasadas supone la necesidad de enseñar los rasgos propios de cada período en la investigación disciplinar y la progresión de tal conocimiento y el contexto de producción de cada obra. Aun así, esto no asegura que estos contenidos formativos sean aquellos que el Marco Curricular ministerial releva para el contexto escolar, por cuanto el futuro docente deberá tener la habilidad de comprender, traducir y resemantizar las propuestas de trabajo disciplinar del MINEDUC en un lenguaje siempre contemporáneo y con información permanentemente vigente y pertinente, formalizado por el actual paradigma educativo. Este desafío dice relación a la educación permanente y la habilidad de la comprensión y la apropiación curricular



4. Aspectos metodológicos en la formación disciplinar de la Historia y las Ciencias Sociales

Los objetivos generales y específicos de las asignaturas propias de la formación disciplinar deben enmarcar sus contenidos conceptuales a las necesidades del proceso enseñanza-aprendizaje inspirado en el actual enfoque por competencias. Hemos abordado el problema de la rapidez en el proceso de obsolescencia del conocimiento, promoviendo habilidades de búsqueda, selección y transmisión de información. La asignaturas de la formación disciplinar deben promover el aprendizaje utilizando herramientas de comunicación digital (mails, blogs temáticos, uso de abundantes recursos ppt, videos digitales) con el fin de promover competencias relativas a la obtención y administración de información, sobre todo el manejo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Se hace necesario que la formación disciplinar también asuma como tarea principal la consecución de competencias tangibles y observables en conductas concretas que se replicarán en el tiempo, ya que ellas contribuirán en el futuro a que nuestros estudiantes se adapten mejor a las nuevas características que ha tomado el mercado del trabajo docente. Deseamos contribuir significativamente en el incremento de sus expectativas individuales y en sus futuras posibilidades de empleabilidad, esto en el marco de una creciente competencia. Los programas de nuestras asignaturas no necesariamente deben explicitar un marco teórico propio del enfoque de competencias, pero sí requieren expresar una coherencia metodológica tal que no los haga excluyente de este modelo metodológico, como por ejemplo, la expresión de un excesivo conductismo.

Debemos preparar a nuestros estudiantes para que sepan enfrentar un futuro cada vez más incierto, caracterizado por una creciente competitividad y por una alta movilidad laboral; todo en un escenario que requiere de adaptabilidad y que exige mejores niveles de formación que acrecienten las posibilidades de empleabilidad y amplíen sus expectativas de desarrollo profesional. Las nuevas tendencias de la cualificación profesional apuntan a: la identificación de competencias necesarias para el trabajo en equipo, sociabilidad, la confianza, eficacia y eficiencia, la excelencia, la diversidad, la ciudadanía efectiva, el diálogo, la solidaridad; todo en el marco del logro de justicia social y económica.

Los objetivos generales de las asignaturas de la formación disciplinaria tienen como propósito instrumental que los estudiantes aborden nociones y criterios básicos de cada temática, siempre en el marco de la diversidad de metodologías y epistemes propias de las Ciencias Humanas, relevando la idea de la formación del conocimiento como resultado de un esfuerzo inter y transdisciplinar.

En el marco del desarrollo de habilidades cognitivas, debe buscarse el despliegue de habilidades superiores como el análisis y la síntesis. Sin embargo, hay que tener en vista, sobre todo, el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo, así como el desarrollo específico de competencias como la producción de textos, la síntesis de biografía y, sobre todo, la realización de lecturas comprensivas.

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